Los valores en la cultura empresarial.

En el pasado, era frecuente considerar poco compatibles la eficacia financiera y operativa de una empresa con un enfoque humano de su actividad, tanto hacia el entorno como con sus empleados. “Estamos para crear valor para los accionistas, para los propietarios” olvidando que quienes crean valor realmente son los empleados con su compromiso y cualificación, y los clientes con su vinculación a la compañía en base a productos y un servicio excelentes.

En empresas que realmente se planteen a largo plazo, hoy es muy difícil mantener ese análisis. Tenemos que ganar dinero hoy, pero sin comprometer negativamente nuestro futuro, lo que exige ser eficientes desde el punto de vista operativo y financiero, pero serlo igualmente desde el punto de vista de las personas que se relacionan con la empresa desde todas las posiciones porque al final son los grupos de interés, los stakeholders,  los únicos capaces de asegurar el futuro.

Y no es fácil, sin duda, que las nuevas tecnologías han hecho el mundo mucho más pequeño, mucho más accesible, mucho más interconectado, mucho más globalizado, con una competencia cada vez más agresiva e incluso menos reconocible, en cualquier sector.

Eficacia financiera y eficiencia operativa que pasan necesariamente, desde un punto de vista de Gestión de Personas, por mejorar y adaptar constantemente a las necesidades de los nuevos tiempos la cualificación de los empleados, en línea con las necesidades y expectativas de los diferentes segmentos y colectivos que componen nuestra base de clientes estratégicos.

Esta compatibilidad entre eficacia financiera, eficiencia operativa  y enfoque humano, si somos capaces de hacerla operativa, se puede convertir en una diferencia competitiva fundamental en un momento tan complejo como el actual, otorgándonos una ventaja realmente sostenible, ya que se basa en intangibles difícilmente imitables por nuestros competidores.

Y esto implica reforzar el enfoque humano y la cualificación personal y profesional (con valores humanos y profesionales a la vez), fijando sólidamente en nuestra cultura empresarial valores como: Compromiso, Confianza, Responsabilidad, Seguridad, Eficiencia, Creatividad, Honestidad, Proximidad.

Porque no podemos olvidar que trabajamos con y para las personas, y en todo este planteamiento de focalización en el cliente, el empleado es la clave. Porque la Marcase manifiesta, más que en ningún otro momento, en el “momento de la verdad”, en el contacto directo entre el empleado y su cliente, sea interno o externo: profesionalidad, el cliente como primera prioridad, y servicio diferencial de calidad a cada cliente individual, deben ser las claves de esta transformación externa.



Author: Francisco
Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.

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