LA ORGANIZACIÓN INFORMAL.

Cuando nos incorporamos por primera vez a una empresa, como cuando la miramos desde el exterior, lo primero que observamos es su estructura formal, las relaciones de poder objetivo (las dependencias jerárquicas), la forma de abordar el trabajo a través de las distintas unidades en que la empresa ha decidido realizar su actividad, …, es decir, la organización formal con las pautas de funcionamiento que ha decidido la dirección de la compañía.

Pero esta no es más que una visión. Por supuesto fundamental, pero que no recoge en absoluto la totalidad de las relaciones y los modos de comportamiento que ocurren todos los días en la empresa.

Y sin hablar hoy de un elemento imprescindible para entender el comportamiento de la organización, como es la cultura de empresa, no podemos olvidar lo que llamamos la organización informal.

Es imposible que a través de normas, procedimientos o canales de comunicación oficiales, se regulen todas las interacciones entre los miembros de una organización que, sin embargo, forman parte de la empresa real y pueden condicionar su situación y evolución en el tiempo.

Me refiero, por supuesto, a la gran cantidad de relaciones entre lo personal y lo profesional que se producen todos los días entre los miembros de una organización y que no fueron ni planificados ni previstos por la empresa.

Las personas somos seres sociales que necesitamos relacionarnos, y lo hacemos también en nuestro puesto de trabajo a través de relaciones que en muchas ocasiones trascienden a la propia empresa y continúan en nuestros ámbitos privados.

Como consecuencia de estas relaciones, surgen en la empresa líderes de opinión, centros de poder tácitos o expresos, no oficiales, con normas y canales de comunicación propios, alejados del control de la compañía.

Esa es la organización informal que es importante reconocer y tener en cuenta en nuestras decisiones empresariales si no queremos correr riesgos innecesarios de interferencia en las propias políticas y tácticas de la organización.

El reconocimiento implícito de esa empresa informal y su canalización, hasta donde sea posible, en el marco de la cultura de la organización, es una prioridad también de la gestión ya que correctamente orientadas las inquietudes de la plantilla dentro de la empresa -lo que estamos llamando organización informal- se pueden convertir en un elemento de cohesión muy importante que apoye la misión, en el largo plazo, de la empresa; y la cooperación también para el corto plazo.

En este punto, es imprescindible un buen plan de comunicación interna.



Author: Francisco
Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.

Deja una respuesta