La cometa vuela más alto cuando lleva el viento en contra.

En una revista, hace bastantes años, me encontré con la frase con la que titulo este artículo, atribuida a Winston Churchill. Me gustó y hablando conmigo mismo, la utilizo muchas veces, especialmente, cuando las circunstancias me son adversas y las cosas se me ponen difíciles.

Nuestros compañeros directivos, los que se han incorporado a la función en el actual milenio, se han dado de bruces con la crisis. El ciclo ha cambiado y la crisis ha dado un vuelco total al escenario económico, financiero y, por tanto, empresarial.

No voy a entrar a discutir si esta es la crisis más fuerte de las últimas décadas. Los que hemos sido testigos de varias de ellas, siempre hemos pensado que la que en cada momento  ocupaba  la actualidad era la peor.

Lo que verdaderamente importa es la forma y manera con que las afrontemos. Y aquí, el directivo juega un papel esencial, porque lejos de achicarse ante la dimensión de la crisis, tiene por delante el gran desafío de ser un Directivo con mayúsculas, un gran profesional.

Ser un auténtico ejemplo de profesionalidad para las personas que están a su cargo, mantenerlas ilusionadas y con más fe que nunca en el proyecto de la empresa, combatir la depresión y en ocasiones las diferencias a base mantener el trato amable al cliente, seguirle sonriendo para hacerlo sentir cómodo en nuestra casa, impulsar las gestiones comerciales activas, y mantener la ilusión en el equipo que son hoy, entre otras, las misiones más importantes del directivo.

Sinceramente, creo que estamos viviendo un momento apasionante, en el que los directivos tenemos que dar pruebas de nuestra valía, actuando con inteligencia para aprovechar las oportunidades que la coyuntura actual también nos brinda si somos capaces de identificarlas; pero poniendo también el corazón, porque muchas veces al cliente no le basta con las explicaciones técnicas, necesita también vernos firmemente convencidos de la oferta que le estamos haciendo.

Ante situaciones como la que estamos atravesando, no está de más reflexionar sobre la célebre máxima de Churchill, sacando nuestra raza y todo lo bueno que llevamos dentro y elevarnos y volar más alto, ahora que el viento de las dificultades sopla más fuerte. Muchas empresas lo están consiguiendo.



Author: Palmiro
Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.

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