¿Existe el indicador o la herramienta perfecta?

No pocas veces los clientes me preguntan, antes incluso de detallar su empresa, cuál es el indicador perfecto, cuál es el dato, el informe, la herramienta de gestión o análisis que les dará la llave de oro, la piedra filosofal que les muestre las respuestas del porqué no consiguen mejorar sus resultados, a pesar de disponer de los medios e información necesaria.

Algo así como cuál es la fórmula del ratio mágico, el programa o informe que se instala y te muestra la verdad esquiva sobre la rentabilidad o eficiencia de tu empresa para superar ese un umbral que no consigues pasar.

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Pues mi respuesta es que…: NO EXISTE…a priori… ¡pero Sí PUEDE APARECER como consecuencia de un proceso previo!

Haciendo una analogía, si una persona nos preguntara cuál es la clave para su felicidad, primero intentaríamos averiguar si está creando el escenario para que pueda aparecer, es decir, si tiene unos hábitos adecuados: si lleva una vida saludable, si en su trabajo va estresado o tiene métodos para aprovechar sus horas, si procura crear espacios para su disfrute personal y con los seres queridos y alguno para su tranquila introspección o reposo…

Sólo a través de ese camino es posible poder hacer la pregunta con garantías de éxito.

Pues en la empresa es igual. Para obtener las llaves a la cuestión planteada en este artículo, se trata de introducir hábitos (procedimientos) que nos permitan efectuar la pregunta para obtener una respuesta con garantías de éxito.

En este camino ayuda significativamente la función de Control de Gestión. Se trata de avanzar un paso más en la organización, planificación, integración de las áreas y de la visión, pudiendo desarrollar a través de ello los soportes que nos abran las puertas a un eficiente análisis continuo de la empresa y a una certera toma de decisiones.

Y lo mejor de todo es que ello no debe suponer un esfuerzo o carga de trabajo adicional, más bien al contrario, es no optimizar la eficiencia lo que nos carga nuestro peso diario. Además, se puede hacer en pequeños pasos. Es algo sencillo si se está dispuesto a ello. Y si te ayudan o acompañan, mejor.

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