El nudo gordiano de las empresas alicantinas

Hace unos días asistí a una ponencia organizada por AEMME (la Asociación Española Multisectorial de Microempresas) y el grupo de networking Consultores Impulsando Negocios, donde el ponente fue Fermín Crespo, Secretario General de COEPA.

El tema central de la ponencia, que fue interesantísima, era desgranar las claves para el futuro de la empresa alicantina.

Fermín Crespo empezó dándonos unos datos sobre el tejido empresarial de la provincia que para mí fueron cuando menos sorprendentes. Por ejemplo, que Alicante es la 4ª provincia española en creación de empresas, alcanzando un 5% de las creadas en toda España y un 43% de las de la región.
Sin embargo, a pesar de ese dinamismo en la creación de empresas, el 55% solo tienen 1 empleado y el 41% tienen entre 2 y 9, es decir que un 96% de las empresas de Alicante son autónomos y micropymes que adolecen, según Fermín Crespo, de cuatro grandes males: la falta de apoyo institucional; el exceso de personalismo en la gestión; el pequeño tamaño que les impide ser competitivas y la carencia de profesionalización en la gestión.
Desde su punto de vista, para poder asegurar un desarrollo económico futuro, es necesario esforzarse en lograr un cambio de mentalidad:
– Abrirse a nuevas líneas estratégicas como la internacionalización o las alianzas entre empresas.
– Apostar por los intangibles como la imagen de la empresa, el conocimiento tecnológico, el capital humano, la estructura organizativa, la calidad, la experiencia del cliente y la marca.
– Profesionalizar el cuadro directivo, no solo en cuanto a competencias técnicas sino específicamente en cuanto a habilidades de liderazgo y gestión de personas
– Estar abiertos al cambio y a salir de la zona de confort
– Aumentar la tolerancia al error y abrirse al aprendizaje.
Cuando terminó la ponencia y se abrió el turno de preguntas se planteó una cuestión que, a mi entender, representa el nudo gordiano para el tejido empresarial alicantino: para crecer y desarrollarse las empresas deben invertir en formación y gestión del capital humano, entre otras cosas, pero muy pocas de ellas están dispuestas a hacerlo, debido precisamente a su pequeño tamaño. No ven la necesidad.
No creen que el desarrollo de las personas, la profesionalización de los directivos y la apertura a nuevas estrategias y formas de hacer sea la clave de su futuro.
En cierta medida, es comprensible: cuando estás luchando por mantener tu cartera de clientes y tu cuota de mercado, es difícil considerar otras prioridades. Y sin embargo, sin formación y sin plan estratégico, esas empresas morirán antes o después.
¿Qué hacer entonces? ¿Por dónde romper este círculo vicioso? Fermín Crespo lanzó un mensaje de optimismo: no hay que rendirse, hay que divulgar las buenas prácticas (que también las hay), fomentar la participación en las organizaciones empresariales y centrar la atención en despertar el interés de los gerentes por la profesionalización.
Bueno, pues eso estoy haciendo. Espero estar poniendo mi granito de arena con este artículo.



Author: Carmenojeda
Experta en Coaching Ejecutivo, Mentoring y Formación

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