EL CUADRE HUMANO.

Al escribir el presente artículo, cumplo con mi promesa  de hablar sobre el tercero, y tal vez el más importante,  de la trilogía de Cuadres que debemos cumplir: el Administrativo, el Comercial y ahora el Cuadre Humano.

Las empresas están formadas, ante todo, por personas. Antes de ser empleados somos personas, de ahí que el factor humano deba ser tenido muy en consideración.

Para cumplir con el Cuadre Humano, mi propuesta es que cada directivo tenga como referencia y cumpla la que he denominado como  la regla de las siete “i”.

Interésate por tu colaborador/a. Primero y ante todo, por su persona, sus circunstancias familiares, dónde reside, qué aficiones tiene, etc. Después a nivel profesional. Cómo desarrolla su trabajo, cuáles son sus aspiraciones, etc.-  Dedícale tiempo para conocerlo/a.  Charla con él/ella unos minutos cada cierto tiempo.  Sólo mostrando verdadero interés por él/ella podrás conseguir que se implique.

Implícalo/a.     Me refiero a una implicación integral, poniendo al servicio de la empresa toda su capacidad y sus cualidades.

Incentívalo/a.   Unas veces invitándolo a que tenga una mayor entrega y participación, de acuerdo con su capacidad y puesto de trabajo que ocupa, pero, especialmente, practicando la felicitación y el reconocimiento por las cosas bien hechas y/o por el esfuerzo realizado.

Ilusíonalo/a.  Nuestro trabajo está salpicado de pequeños retrocesos y de pequeños triunfos. Frente al silencio o la indiferencia, propongo celebrar y compartir, con entusiasmo, todos los pequeños avances y progresos de nuestros colaboradores, viviéndolos en equipo.

Instrúyelo/a.–  No tanto en aquellas cuestiones que son más propias de los cursos de formación oficial, sino transmitiendo la propia experiencia, enseñándole los trucos del negocio.

íntegro, tanto en tu comportamiento profesional, actuando con la ética que nos exige nuestro trabajo, practicando la honradez con el cliente y con la empresa y tratando con justicia a todos los miembros de tu equipo, como en el aspecto personal, en el círculo social en el que nos movemos.

Hazle saber la importancia que tiene tu colaborador/a. La distribución de tareas,  cediéndole parcelas o espacios de trabajo, con su consiguiente responsabilidad, sin duda les hará adquirir mayor protagonismo, participarán y se implicarán más y les hará, en definitiva,  sentirse más importantes, porque realmente lo son.

Y lo más sobresaliente es que cuanto más hincapié pone un directivo en cumplir con el CUADRE HUMANO, más se humaniza él mismo, se siente mejor directivo y mejor persona.



Author: Palmiro
Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.

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