EL CONTRASTE DE LA CALIDAD: La Certificación. La Calidad. NOVENA ENTREGA. 23.01.2012

Tras la implantación del sistema, ya estamos en condiciones de plantearnos, si lo consideramos conveniente o es necesario por la actividad que realizamos o por exigencias de proveedores, etc., la certificación de nuestra sistema de gestión de la calidad.

A través del Sistema de Gestión de la Calidad en la empresa hemos dicho que tratamos de asegurar un nivel de calidad superior de nuestro producto/servicio que sea percibido como tal por nuestros clientes objetivo en el concepto de empresa que hayamos definido (calidad no es sinónimo de lujo necesariamente, sino de adecuación a las expectativas de los clientes que pretendemos).

Pero esto no es suficiente con que lo digamos nosotros si queremos ponerlo en valor ante terceros. Es necesario que contemos con el aval de lo que entendemos por una tercera parte confiable, una empresa reconocida y acreditada expresamente para evaluar los niveles de calidad de las organizaciones, y cuyas opiniones relativas a la empresa tienen la fuerza de transmitir a los posibles clientes o usuarios de los servicios de la compañía, seguridad en la calidad de los trabajos que esa empresa realiza.

Este procedimiento de contraste del sistema de gestión de calidad de la empresa da lugar a las Certificaciones de Calidad que pueden llevar a cabo empresas expresamente capacitadas para ello, inscritas en la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC. www.enac.es).

Y aunque en el post anterior hemos hablado de los beneficios de la calidad, no está de más recordar que sus efectos, además de sus impactos positivos en el interior de la empresa cuando se implanta correctamente, pueden convertirse en un arma comercial de primer orden para las compañías; pero es que cada día más, estar certificadas a través de la norma ISO 9001 –y progresivamente a través de ISO 14.001 de calidad ambiental- se está comenzando a convertir en un requisito exigido por los clientes –al menos por los grandes clientes- como condición previa a la contratación d los productos o el servicio de la organización.

Así que hay razones objetivas y positivas para implantar correctamente un sistema de gestión de calidad en la empresa, pero es que en cualquier caso, el mercado nos lo está exigiendo como un requisito previo para competir. La ventaja competitiva que debemos pretender no es tanto, pues, contar con un sistema de gestión de la calidad, sino aplicarlo mejor que nuestros competidores.

Estamos otra vez en aquella sentencia poco acorde con el diccionario pero muy expresiva, que referíamos días pasados en este blog en relación con otros temas: “o te aclimatas, o te aclimueres” también en la gestión de la calidad.



Author: Francisco
Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.

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